Súperadobe, nueva tendencia ecológica en la construcción



El súperadobe está ganando adeptos en el sector de la construcción, principalmente en países golpeados por los seísmos fuertes. Como un material barato y ecológico, que permite edificaciones resistentes, definen al súperadobe. Este se logra compactando tierra con materiales órganicos como maíz, heno y estiércol.

El superadobe no es muy diferente del adobe que se utilizaba desde hace siglos. Es uno de los materiales de construcción más antiguos del mundo, aunque sus componentes pueden variar.

También se fabrica a partir de tierra y materiales orgánicos, pero la mezcla está fortificada con cal y luego comprimida en bolsas de polipropileno (el mismo material que se utiliza para hacer defensas de arena para inundaciones).
Estas bolsas se apilan una encima de la otra y entre capa y capa se coloca alambre de púa (ver FOTO).
Esto hace que las bolsas se mantengan en su sitio y da forma a las paredes de la estructura.

CONSTRUIR CON ADOBE

Se estima que las casas de superadobe pueden durar siglos, y su producción es de bajo costo.

"Entender los principios de construcción con superadobe significa entender que (el método) está enraizado en la arquitectura indígena, pero que hoy podemos construir edificios que estén en armonía con la naturaleza y sean sostenibles, modernos y realmente seguros", sostiene Sheefteh Khalili, codirector del Instituto Cal-Earth, de California, Estados Unidos.
El adobe es un material térmico que captura el calor del día y lo libera dentro de la estructura durante la noche. Por la noche hace lo opuesto: absorbe el frío y lo libera durante el día.
La construcción con este material orgánico es más lenta en comparación con una estructura de ladrillos, pero las casas de este material se pueden mantener en pie por siglos. Construir una casa de súperadobe puede, dependiendo del clima (porque las temporadas de lluvias pueden hacer que el proceso sea lento), tomar hasta tres meses.
Tanto la producción de adobe como la de súperadobe requiere mezclar materiales y luego pisarlos -con ayuda de caballos o personas- para hacer que la mezcla se torne más compacta.